Nuestros valores y compromisos
Lo que guía nuestro trabajo
CSAW aborda su labor como unacolaboración entre la investigación y la comunidad. Creemos que la investigación resulta más útil cuando se desarrolla en relación con las comunidades, se nutre de la experiencia vivida y se traduce en acciones que las comunidades puedan utilizar.
Esto implica reconocer que el conocimiento adopta muchas formas. Los investigadores aportan herramientas y métodos específicos; los jóvenes, los supervivientes, las familias, los profesionales y las comunidades aportan conocimientos basados en la experiencia, las relaciones, el entorno y la práctica. La prevención es más eficaz cuando estas formas de conocimiento se enriquecen mutuamente.
Estos compromisos definen nuestra forma de abordar la investigación, la colaboración, la prevención y el aprendizaje.
Nuestros valores
Estos seis valores guían la forma en que ponemos en práctica ese enfoque.
Crear condiciones, no culpar
Nos centramos en fortalecer las condiciones que rodean a los niños, los jóvenes, las familias y las comunidades, en lugar de atribuir la responsabilidad de la violencia o el bienestar únicamente a las personas.
Nos preguntamos qué relaciones, oportunidades, recursos, entornos y sistemas pueden ayudar a las personas a prosperar, y cómo se pueden reforzar esas condiciones para que la seguridad, el sentido de pertenencia, la conexión, la autonomía y el bienestar sean más probables.
Valorar la experiencia vivida
Creemos que la experiencia vivida es un conocimiento en sí misma. Los jóvenes, los supervivientes, las familias y las comunidades poseen un conocimiento esencial para comprender la violencia, la seguridad, la sanación y la prevención.
Nuestra responsabilidad es escuchar, aprender y crear oportunidades significativas para que las personas más cercanas a una experiencia contribuyan a dar forma a las preguntas que planteamos, a los enfoques que desarrollamos y a la forma en que interpretamos lo que aprendemos.
Todo el mundo tiene un papel que desempeñar
La seguridad y el bienestar de la infancia son responsabilidades compartidas. Las familias no pueden crear por sí solas las condiciones que necesitan los niños, y tampoco pueden hacerlo las escuelas, las organizaciones sin ánimo de lucro, las universidades, los organismos públicos ni ningún otro sector por sí solo.
La prevención es posible cuando las personas reconocen el papel que pueden desempeñar, desde los gestos cotidianos de conexión y apoyo hasta el cambio de las prácticas organizativas, las condiciones de la comunidad, las políticas y los sistemas.
Convertir el aprendizaje en acción
Creemos que la investigación y la evaluación son más útiles cuando lo que aprendemos puede reforzar la prevención en la práctica.
Aunamos la investigación, el conocimiento de la comunidad, la experiencia vivida y las lecciones extraídas de la puesta en práctica para desarrollar enfoques prácticos, fundamentar las decisiones, mejorar los sistemas y seguir aprendiendo qué funciona, para quién y en qué condiciones.
Crear espacios donde crezca el sentido de pertenencia
El sentido de pertenencia, la conexión y la capacidad de acción son condiciones importantes para la seguridad y el bienestar de la infancia, y son fundamentales en la forma en que trabajamos juntos.
Nos esforzamos por crear espacios en los que las personas se sientan valoradas, respetadas, conectadas y capaces de contribuir, ya sea trabajando con jóvenes, familias, educadores, socios comunitarios, investigadores o entre nosotros mismos.
Cambiar los sistemas junto con las comunidades
Una prevención duradera requiere prestar atención a las instituciones, las políticas, las prácticas y las condiciones generales que dan forma a las vidas de los niños y las familias.
Trabajamos junto a las comunidades para comprender esos sistemas y reforzarlos, prestando especial atención a la equidad y a las experiencias de las personas más afectadas por las decisiones que se toman.
Comunidad, equidad y prevención
Creemos que prevenir la violencia infantil requiere algo más que cambiar el comportamiento individual. Las condiciones que rodean a los niños y las familias —incluidas las relaciones, los recursos, las instituciones, los entornos comunitarios, las políticas y los sistemas— determinan las oportunidades de seguridad, pertenencia, conexión y bienestar.
Esas condiciones no se viven de la misma manera por todos. El racismo, la discriminación, las desigualdades económicas y geográficas, y otras formas de exclusión pueden agravar el daño, limitar el acceso a la ayuda y determinar si los niños, los jóvenes y las familias experimentan seguridad y sentido de pertenencia. Una prevención significativa requiere comprender y abordar estas desigualdades, en lugar de hacer recaer la responsabilidad en las personas y las familias para que las superen por sí mismas.
Estamos comprometidos con enfoques de prevención que promuevan la equidad, la justicia social y la lucha contra el racismo, y que reconozcan los efectos persistentes del colonialismo, el racismo, el sexismo y otras formas de opresión. También creemos que la prevención debe dejar espacio para la sanación, la esperanza y las fortalezas que ya existen en las comunidades.
Las comunidades son socios esenciales en esta labor. Poseen un conocimiento sobre sus propias historias, fortalezas, relaciones, retos y posibilidades que no puede ser sustituido únicamente por la investigación. Trabajamos codo con codo con las comunidades para comprender las condiciones locales, aprovechar las fortalezas existentes y fortalecer las relaciones y los sistemas que hacen posible la prevención.
Nuestro objetivo es contribuir a crear comunidades en las que los niños y los jóvenes se sientan seguros, integrados, conectados y con oportunidades; en las que las familias cuenten con el apoyo y los recursos que necesitan; y en las que las personas se vean a sí mismas como parte de la creación de esas condiciones.
Jóvenes, supervivientes y experiencia vivida
Creemos que la experiencia vivida es un conocimiento especializado. Los jóvenes y los supervivientes poseen conocimientos sobre la violencia, la seguridad, la sanación, la búsqueda de ayuda y la prevención que ni la investigación ni la experiencia profesional por sí solas pueden aportar. Sus perspectivas pueden ayudarnos a comprender qué causa daño, qué ayuda, qué genera confianza y qué es lo que los adultos y las instituciones pueden estar pasando por alto.
El liderazgo de los supervivientes ha formado parte de la historia de CSAW desde el principio. Los supervivientes ayudaron a dar forma a la visión inicial del Centro y han influido en nuestra forma de entender la prevención y de trabajar con las comunidades. Queremos seguir honrando y fortaleciendo esos cimientos.
Nuestro trabajo con los jóvenes también está evolucionando. Las perspectivas de los jóvenes influyen cada vez más en la investigación, los mensajes de prevención, los recursos, la formación profesional y el trabajo comunitario de CSAW. Estamos trabajando para crear oportunidades más coherentes y significativas que permitan a los jóvenes influir en las decisiones, ver cómo sus aportaciones dan forma al trabajo y participar como socios, en lugar de simplemente como fuentes de información.
De cara al futuro, nos comprometemos a reforzar la colaboración tanto con los jóvenes como con los supervivientes en todo nuestro trabajo. Esto implica seguir aprendiendo qué requiere una colaboración auténtica, crear oportunidades significativas de participación y liderazgo, y asumir la responsabilidad de cómo la experiencia vivida influye en las preguntas que planteamos, las decisiones que tomamos y los enfoques que desarrollamos.
Nuestro objetivo no es hablar en nombre de los jóvenes y los supervivientes, sino crear formas de trabajo en las que sus conocimientos puedan dar forma de manera significativa a la prevención.
Elección, autonomía y empoderamiento
Creemos que la elección y la autonomía son fundamentales para la seguridad, la prevención y la recuperación. En el centro de la violencia interpersonal y el abuso se encuentra un abuso de poder:«Haré contigo y con tu cuerpo lo que me plazca». La violencia puede privar a una persona de la elección, la autonomía y la sensación de control sobre su propio cuerpo y su vida.
Por ese motivo, la prevención no puede centrarse únicamente en reducir el daño. También debe reforzar las condiciones que favorecen la autonomía, la dignidad, la equidad y la elección significativa. Esto incluye crear entornos en los que se respete a los niños y a los jóvenes, en los que las personas puedan buscar ayuda y ser escuchadas, y en los que los supervivientes tengan opciones significativas sobre cómo conciben la seguridad y la recuperación.
Este compromiso también determina nuestra forma de concebir el poder en nuestro propio trabajo. Nuestro objetivo es crear oportunidades para que los jóvenes, los supervivientes, las familias y las comunidades puedan influir en las decisiones que les afectan, en lugar de que se tomen decisiones por ellos.
Declaración de CSAW sobre el derecho a elegir
La elección y el empoderamiento son fundamentales tanto para la prevención de la violencia como para la sanación del trauma. Creemos que la elección, la equidad y el empoderamiento deben ocupar un lugar central en la labor de prevención de la violencia.
Somos, fundamentalmente, pro-elección. Apoyamos el derecho a tomar las propias decisiones sobre la salud reproductiva y creemos que el acceso equitativo a una atención sanitaria de alta calidad es un derecho humano fundamental.
Esta declaración refleja los valores y las perspectivas de la CSAW y no pretende representar, ni debe interpretarse como tal, las opiniones oficiales de la Universidad de Oregón.
What Guides Our Work
CSAW approaches its work as a Research to Community Partnership. We believe research is most useful when it is developed in relationship with communities, informed by lived experience, and translated into action that communities can use.
This means recognizing that knowledge comes in many forms. Researchers bring particular tools and methods; youth, survivors, families, practitioners, and communities bring expertise grounded in experience, relationships, place, and practice. Prevention is stronger when these forms of knowledge inform one another.
These commitments shape how we approach research, partnership, prevention, and learning.
Our Values
These six values guide how we put that approach into practice.
Build conditions, not blame
We focus on strengthening the conditions around children, youth, families, and communities rather than locating responsibility for violence or wellbeing solely within individuals.
We ask what relationships, opportunities, resources, environments, and systems can help people thrive—and how those conditions can be strengthened so that safety, belonging, connection, agency, and wellbeing become more likely.
Honor lived expertise
We believe lived experience is expertise. Youth, survivors, families, and communities hold knowledge that is essential to understanding violence, safety, healing, and prevention.
Our responsibility is to listen, learn, and create meaningful opportunities for people closest to an experience to help shape the questions we ask, the approaches we develop, and how we understand what we learn.
Everyone has a role
Childhood safety and wellbeing are shared responsibilities. Families cannot create the conditions children need on their own, and neither can schools, nonprofits, universities, public agencies, or any other single sector.
Prevention becomes possible when people recognize the roles they can play—from everyday acts of connection and support to changing organizational practices, community conditions, policies, and systems.
Translate learning into action
We believe research and evaluation are most useful when what we learn can strengthen prevention in practice.
We bring research, community knowledge, lived experience, and lessons from implementation together to develop practical approaches, inform decisions, improve systems, and continue learning about what works, for whom, and under what conditions.
Create spaces where belonging grows
Belonging, connection, and agency are important conditions for childhood safety and wellbeing—and they matter in how we work with one another.
We strive to create spaces where people feel valued, respected, connected, and able to contribute, whether we are working with young people, families, educators, community partners, researchers, or one another.
Change systems with communities
Lasting prevention requires attention to the institutions, policies, practices, and broader conditions that shape children's and families' lives.
We work alongside communities to understand those systems and strengthen them, with particular attention to equity and to the experiences of people most affected by the decisions being made.
Our Commitments
Our values are reflected in several commitments that shape how we approach prevention, partnership, power, and participation.
Community, Equity & Prevention
We believe preventing childhood violence requires more than changing individual behavior. The conditions surrounding children and families—including relationships, resources, institutions, community environments, policies, and systems—shape opportunities for safety, belonging, connection, and wellbeing.
Those conditions are not experienced equally. Racism, discrimination, economic and geographic inequities, and other forms of exclusion can increase harm, limit access to support, and shape whether children, youth, and families experience safety and belonging. Meaningful prevention requires understanding and addressing these inequities rather than placing responsibility on individuals and families to overcome them on their own.
We are committed to prevention approaches that advance equity, social justice, and anti-racism and recognize the ongoing effects of colonialism, racism, sexism, and other forms of oppression. We also believe prevention must make room for healing, hope, and the strengths already present within communities.
Communities are essential partners in this work. They hold knowledge about their own histories, strengths, relationships, challenges, and possibilities that cannot be replaced by research alone. We work alongside communities to understand local conditions, build on existing strengths, and strengthen the relationships and systems that make prevention possible.
Our aim is to help create communities where children and youth experience safety, belonging, connection, and opportunity; families have the support and resources they need; and people see themselves as part of creating those conditions.
Youth, Survivors & Lived Expertise
We believe lived experience is expertise. Youth and survivors hold knowledge about violence, safety, healing, help-seeking, and prevention that research and professional experience alone cannot provide. Their perspectives can help us understand what hurts, what helps, what builds trust, and what adults and institutions may be missing.
Survivor leadership has been part of CSAW’s story from the beginning. Survivors helped shape the Center’s early vision and have influenced how we understand prevention and work with communities. We want to continue honoring and strengthening that foundation.
Our work with young people is also evolving. Youth perspectives increasingly inform CSAW’s research, prevention messaging, resources, professional learning, and community work. We are working to create more consistent and meaningful opportunities for young people to influence decisions, see how their contributions shape the work, and participate as partners rather than simply as sources of information.
Going forward, we are committed to strengthening both youth and survivor partnership across our work. That means continuing to learn what authentic partnership requires, creating meaningful opportunities for participation and leadership, and being accountable for how lived expertise influences the questions we ask, the decisions we make, and the approaches we develop.
Our goal is not to speak for youth and survivors, but to build ways of working in which their knowledge can meaningfully shape prevention.
Choice, Agency & Empowerment
We believe choice and agency are fundamental to safety, prevention, and healing. At the center of interpersonal violence and abuse is a misuse of power: “I will do with you and your body as I please.” Violence can take away choice, agency, and a person's sense of control over their own body and life.
For that reason, prevention cannot focus only on reducing harm. It must also strengthen the conditions that support agency, dignity, equity, and meaningful choice. This includes creating environments where children and young people are respected, where people can seek help and be heard, and where survivors have meaningful choices about what safety and healing look like for them.
This commitment shapes how we think about power in our own work as well. We aim to create opportunities for youth, survivors, families, and communities to influence decisions that affect them rather than having decisions made for them.
CSAW Right to Choose Statement
Choice and empowerment are instrumental to both violence prevention and trauma healing. We believe that choice, equity, and empowerment must be centered in violence prevention work.
We are, fundamentally, pro-choice. We support the right to choose one's own reproductive health decisions and believe that equitable access to high-quality health care is a basic human right.
This statement reflects the values and perspectives of CSAW and is not intended to represent, nor should it be interpreted as representing, the official views of the University of Oregon.